Nuestro desafío

En las zonas rurales se combinan ciertos factores tales como la escasez de establecimientos educativos, la precariedad, la necesidad de trabajar en el campo, las distancias, el crecimiento de los centros urbanos y la consecuente emigración hacia ellos, que contribuyen a que los jóvenes que viven en dicho medio, no continúen la escuela secundaria. Estos datos dan cuenta de la necesidad de brindar herramientas a los jóvenes que resulten en mejores capacidades para completar su educación y tener mayores posibilidades y alternativas para su futuro. La falta de estas capacidades, los excluye e imposibilita a ingresar al mundo del trabajo dignamente [1].

Según especialistas, la formación para el trabajo es considerada un aporte fundamental a la igualdad de oportunidades de todos los jóvenes, conjugando conocimientos y habilidades que se requieren tanto en el sistema productivo como en la vida cotidiana,  teniendo en cuenta que [2]:

  • El nivel medio es, y probablemente será por muchos años, el último que tiene posibilidades de terminar la amplia mayoría de los jóvenes. Debe reconocerse entonces que los jóvenes enfrentan el mercado laboral y seguirán desarrollando sus trayectorias laborales sobre esa base, mas allá de que posteriormente puedan acceder a otras instancias educativas.
  • Es más, aún la posibilidad de seguir estudios superiores estará ligada para muchos jóvenes a tener una inserción laboral, que será en mejores condiciones si han adquirido de manera sistemática los saberes del trabajo.
  • Muchos adolescentes encontrarán nuevas motivaciones para continuar la escuela secundaria si es que en ella adquieren saberes que consideran útiles para una mejor inserción laboral.

Creemos que la manera más eficiente de aplicar los recursos disponibles, en beneficio de los jóvenes y comunidades con las que trabajamos, es a través de un esfuerzo organizado y focalizado.

Hoy tenemos un nuevo desafío: acompañar a dos escuelas secundarias y sus comunidades en la implementación de un Plan de Desarrollo integral y multi-anual. Buscamos fortalecer los recursos humanos, capacitar a los jóvenes, mejorar la infraestructura escolar y los espacios didáctico – productivos y fortalecer los vínculos de la escuela con la comunidad. Es nuestra expectativa que estas escuelas sean en algunos años referentes, a nivel nacional, de educación para el desarrollo rural.

Asimismo, queremos replicar esta experiencia en otras escuelas secundarias.